Como iniciarse en el budismo

Los sacramentos budistas

Como algunos saben, soy budista. Aunque muchos asumen que me hice budista como resultado de mi estancia en Asia, en realidad me hice budista durante mi estancia en un monasterio cerca de San Diego, California. Sin embargo, en mi tercer año en Corea, me hice amigo de un monje que dirigía un templo muy pequeño cerca de mi lugar de trabajo. Comíamos después de los servicios dominicales.
Al cabo de un mes, me invitó a realizar el sugye (수계), la ceremonia de iniciación budista coreana. El ritual consiste en refugiarse formalmente en las tres joyas del budismo: el Buda, el Dharma (enseñanza) y la Sangha (comunidad), y en aceptar los cinco preceptos (enumerados a continuación). Durante el ritual, se toca al iniciado con una varilla de incienso ardiendo. El monje explicó que esto es para dejar una marca permanente que sirve para recordar al iniciado su promesa de mantener los cinco preceptos. Durante (o justo después) la ceremonia, el iniciado recibe un nombre budista.
Esta ceremonia de iniciación religiosa no es totalmente diferente de los sacramentos católicos del bautismo y la confirmación, ya que comparte algunos elementos de cada uno. En el bautismo, un niño es iniciado en la fe. En la confirmación, la persona se compromete a cumplir los preceptos de la Iglesia y recibe un nuevo nombre.

Ceremonia jukai

El budismo enseña que toda la vida está interconectada y es una tradición espiritual que se centra en el desarrollo espiritual y la comprensión de la verdadera naturaleza de la vida.  El budismo tiene unos 2.500 años de antigüedad y es una religión basada en las enseñanzas de Siddhartha Gautama, que vivió hace unos 25 siglos. Se le llamó «el Buda», que significa «el despierto», tras una búsqueda de la iluminación en torno al siglo VI a.C.  Los budistas creen que nada es fijo o permanente, que el cambio es posible. Adoran a Buda y han diseñado templos basados en los cinco elementos: fuego, aire y tierra, simbolizados por la base cuadrada, agua y sabiduría, simbolizada por el pináculo de la parte superior. Cada templo o monasterio contiene una estatua de Buda.
Los jóvenes tienen que aprender los Diez Preceptos o las reglas de comportamiento antes de ser aceptados en el monasterio. Esto ayuda a la persona a vivir con sencillez y sin el lujo o la extravagancia de cosas como televisores y coches.
Los niños y niñas mayores de 8 años asisten a la ceremonia. Muchas de estas ceremonias son para niños que ingresan en un monasterio durante unos meses antes de empezar a trabajar y ganar dinero. En el budismo, sólo unas pocas niñas se convierten en monjas.

Ritual de iniciación de un monje budista

Cuando la gente oye la palabra «monje», suele tener una imagen imaginaria de una persona con la cabeza afeitada, que vive en un templo remoto haciendo interminables cánticos y sacrificios. Aunque esto era en cierto modo correcto hace mucho tiempo, no es un reflejo de la vida moderna de los monjes budistas.
Junto con la imagen de un monje descrita anteriormente, muchos también piensan en el budismo como una meditación. El budismo trata del desarrollo espiritual de todos los seres. Desarrollarse espiritualmente es comprenderse a sí mismo por completo.
Los monjes y las monjas en el budismo se llaman bhikkhu y bhikkhuni. Así, un monje budista es un monje que se encarga de preservar y difundir las enseñanzas de Buda, así como de guiar a los laicos budistas.
En naciones como Tailandia, la mayoría de los hombres serán monjes en algún momento de su vida. De hecho, se dice que muchas mujeres en Tailandia se negarán a casarse con un hombre que no haya sido monje durante al menos tres meses, pues creen que serán más dignos de confianza y leales si se han ordenado y practicado durante un tiempo considerable.

Retroalimentación

Los rituales, como elementos importantes de la vida humana, han sido un aspecto significativo de la práctica budista desde los tiempos de Buda. Los rituales son una forma de lenguaje que expresa muchas dimensiones de nuestra condición humana, incluidas nuestras relaciones con los demás y con nuestra vida espiritual. Como acciones realizadas con otros para compartir nuestros valores comunes, los rituales ayudan a crear comunidad y apoyo mutuo. Como forma de estar atentos, pueden hacer que seamos más conscientes de los aspectos de nuestra experiencia que necesitan atención. Los rituales suelen ser simbólicos y se dirigen a nuestro subconsciente.    Y cuando se repiten con frecuencia, dan forma a nuestras disposiciones.    Cuando se hacen con todo el corazón, nos ayudan a descubrir y expresar algunos de nuestros sentimientos y aspiraciones más profundos.
Los rituales pueden ser tan ordinarios como saludar a la gente con un apretón de manos y tan extraordinarios como una elaborada ceremonia conmemorativa que aporte curación al dolor.    Los rituales pueden transformar lo ordinario en algo extraordinario, como cuando la gente comparte una bendición y un silencio antes de comer.    Y lo extraordinario puede considerarse ordinario cuando la compasión universal se despierta regularmente a través de la oración diaria o el canto de textos sagrados.