Fondo y forma

La sustancia sobre la forma ifrs

8En este punto podríamos ponernos a contemplar la pirámide hermenéutica y cuestiones similares; sin embargo, es evidente para cualquiera que se haya asimilado a este proceso hermenéutico que al final todo se reduce a lo que inicialmente llamamos sentido de la justicia.
12El Sr. d’Almeida también intenta abrir la cuestión epistemológica de si la adjudicación imparcial es incluso posible en un procedimiento que no es totalmente contradictorio. En el libro, esta cuestión se examina con bastante detenimiento precisamente desde la perspectiva epistemológica. La posición adoptada es que la noción de imparcialidad consta de dos elementos principales. El primero, mencionado tangencialmente por el Sr. d’Almeida, es la pasividad de quien se encarga de emitir el veredicto. El segundo elemento, denominado «ambivalencia activa del juez», es, sin embargo, un subproducto aún mayor del proceso de juzgamiento adversarial.
17El segundo punto que hace que el procedimiento adversarial sea imparcial es la propia interacción dialéctica entre la tesis y la antítesis, y por tanto entre la acusación y la defensa. Sin embargo, lo esencial no es la dialéctica, sino su efecto secundario. Un juzgador pasivo de un caso (el jurado, los jueces) está, siguiendo esta dinámica, convencido en un punto por la tesis y en otro por la antítesis. Dado que la imparcialidad significa que los canales de información de ambas partes no se cortan, es la ambivalencia activa del jurado o del juez la que aumenta la probabilidad de que el que dicta la sentencia perciba cada carga de la prueba en contraste con la carga de la prueba opuesta. Lo esencial aquí es comprender que la sentencia final representa la decisión del juzgador, pero nunca es imparcial. Por el contrario, la finalidad de la adjudicación y la sentencia es dar la razón a una u otra parte. En consecuencia, la cosa juzgada es, por su propia naturaleza, parcial.

El significado de la vida en el fondo sobre la forma

Este artículo necesita citas adicionales para su verificación. Por favor, ayude a mejorar este artículo añadiendo citas de fuentes fiables. El material sin fuente puede ser cuestionado y eliminado.Buscar fuentes:  «El fondo sobre la forma» – noticias – periódicos – libros – académico – JSTOR (septiembre de 2019) (Aprende cómo y cuándo eliminar este mensaje de la plantilla)
Un contrato de arrendamiento puede no transferir la propiedad del bien arrendado al arrendatario. En algunas circunstancias, el arrendatario podría, no obstante, estar obligado a registrar el bien arrendado como un activo si tiene la intención de utilizar el activo durante una parte importante de su vida útil, o cuando el valor actual de los pagos futuros del arrendamiento es casi igual al valor razonable del activo. Aunque el arrendatario no sea el propietario, se le puede exigir que registre el activo como si fuera de su propiedad, basándose en la economía subyacente de la transacción.
Del mismo modo, si dos empresas intercambian sus existencias, este hecho no se contabiliza como una venta porque el fondo es un mero intercambio en especie, a pesar de la posible forma de contratos válidos y ejecutables para dos ventas y entregas. Del mismo modo, una empresa que retira existencias para uso interno contabiliza este hecho en una cuenta separada, clasificada como tal, y no en la cuenta de ventas. De este modo, el principio mantiene que la cuenta de ventas sólo refleja las ventas reales en cuanto al fondo (es decir, los artículos entregados a partes externas para su pago), y no los eventos que simplemente se ajustan a la forma de la documentación de ventas por conveniencia o conveniencia.

La ley del fondo sobre la forma

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Un contrato de arrendamiento puede no transferir la propiedad del bien arrendado al arrendatario. En algunas circunstancias, el arrendatario podría, no obstante, estar obligado a registrar el bien arrendado como un activo si tiene la intención de utilizar el activo durante una parte importante de su vida útil, o cuando el valor actual de los pagos futuros del arrendamiento es casi igual al valor razonable del activo. Aunque el arrendatario no sea el propietario, se le puede exigir que registre el activo como si fuera de su propiedad, basándose en la economía subyacente de la transacción.
Del mismo modo, si dos empresas intercambian sus existencias, este hecho no se contabiliza como una venta porque el fondo es un mero intercambio en especie, a pesar de la posible forma de contratos válidos y ejecutables para dos ventas y entregas. Del mismo modo, una empresa que retira existencias para uso interno contabiliza este hecho en una cuenta separada, clasificada como tal, y no en la cuenta de ventas. De este modo, el principio mantiene que la cuenta de ventas sólo refleja las ventas reales en cuanto al fondo (es decir, los artículos entregados a partes externas para su pago), y no los eventos que simplemente se ajustan a la forma de la documentación de ventas por conveniencia o conveniencia.

El fondo y la forma en la lingüística

En los últimos meses de 2018, un año de elecciones de mitad de mandato aquí en Estados Unidos, la retórica se está formando y los ánimos se disparan mientras los candidatos intentan crear narrativas que se adapten a sus objetivos políticos. Recuerda la frase «la forma sobre el fondo», donde lo que se dice a menudo se parece poco o nada a lo que está sucediendo en realidad.    Parece como si no hubiéramos pasado de las elecciones de 2016, y sin embargo, aquí están los escaños de mitad de mandato en juego.
Me gustaría ofrecer un mensaje de advertencia para las conversaciones sobre inversiones que también se están calentando en este otoño de 2018, y sugerir que «el fondo sobre la forma» es un enfoque mucho mejor para adoptar con los inversores. Cuando se trata de separar a las personas de su dinero, tienden a preocuparse mucho más por lo que vas a hacer con su inversión que por lo que puedas decir.
En el mundo de la contabilidad, el concepto de «la sustancia sobre la forma» implica el uso del juicio por parte de los preparadores de los estados financieros para determinar el sentido comercial de las transacciones y eventos y presentarlos con el valor más real. La etiqueta que se pone a una transacción, como un préstamo, una comisión, una venta, etc., no es el motor principal del valor económico al que llegan esos preparadores de estados financieros en su deliberación. La sustancia del resultado de tales transacciones determinará en última instancia cuál será su valor registrado. Así pues, «el fondo sobre la forma» refleja la valoración económica de las transacciones y los hechos registrados en los estados financieros, más que su etiqueta para representar una imagen fiel de la entidad.